ESTADOS UNIDOS.- Aunque es capaz de resistir un ataque con
misiles y ametralladoras, la poderosa limusina puede tener dificultades ante un
simple obstáculo callejero.
Dicen que más que un automóvil, similar a una limusina, es
un tanque de guerra con estilo.
Las características especiales de “La Bestia” (el carro),
tienen que ver con su seguridad. Es impenetrable por su estructura blindada de
gran grosor capaz de resistir el impacto directo de bombas y granadas; tiene
accesorios de defensa como cámaras de visión nocturna y bombas automáticas.
Tiene además una sala de emergencias con muestras de sangre
compatibles con el presidente y tanques de oxígeno.
Para sumarle a la paranoia, aún dentro del mismo carro, el
mandatario va en una cabina adaptada C-17 Globemaster III de la Fuerza Aérea,
reforzada con una puerta del grosor de un jet Boeing 757 que impide el paso al
asiento donde se encuentra.
Y si cualquier imprevisto llegara a pasarle al gobernante,
éste cuenta con un “botón de pánico” para prender la alerta inmediata.
La comodidad y el disfrute no fueron dejados de lado en la
concepción del automóvil. “La Bestia”
tiene asientos que se adaptan a la anatomía de quien se siente, en este caso la
de Barack Obama quien puede disfrutar de su música preferida ya que cuenta con
un radio con espacio para 10 CD con control remoto.
El auto fue diseñado a petición del servicio secreto por
General Motors y es capaz de resistir ataques bioquímicos, el impacto directo
de bombas, cohetes o disparos de francotiradores.
La estructura de este coche se compone de aluminio, acero,
cerámica y titanio. El vehículo mide 5,5 metros, tiene un motor de 6,5 litros y
pesa la friolera de 7 toneladas, algo comprensible si se tiene en cuenta que el
blindaje de las puertas tiene un grosor de más de 20 centímetros enlace

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